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Descubre la elegancia líquida con este origen exclusivo de suelo volcánico, donde la frescura de la mandarina se funde mágicamente con el dulzor del caramelo. Un café de cuerpo sedoso y aroma embriagador diseñado para los paladares más exigentes.
Hay cafés que se toman simplemente para despertar y otros, como este tesoro de Antigua, que se disfrutan como un auténtico ritual gourmet. Cultivado en un valle rodeado por tres volcanes, este lote excepcional absorbe la riqueza de una tierra única para ofrecerte una de las tazas más elegantes, limpias y sofisticadas del mundo.
Desde el momento en que abres la bolsa, te envuelve un perfume cautivador. Su equilibrio es pura artesanía líquida: una entrada brillante y sedosa en boca que evoluciona de la frescura frutal a la calidez de un dulce recién horneado. Una experiencia refinada para paladares que buscan algo verdaderamente superior.
Son las siglas de «Strictly Hard Bean» (Grano Estrictamente Duro). Es la clasificación de calidad más alta en Guatemala y certifica que el café se ha cultivado por encima de los 1.350 metros de altitud. A esa altura, el fruto madura muy lentamente, lo que permite al grano absorber todos los nutrientes de la tierra volcánica y desarrollar un perfil de sabor mucho más complejo, sofisticado y de calidad óptima.
La región de Antigua está rodeada por los volcanes de Agua, Fuego y Acatenango. Las cenizas volcánicas enriquecen la tierra con minerales únicos y retienen la humedad perfecta. En taza, esto se traduce en una acidez cítrica «viva» y brillante (que recuerda a la mandarina), una dulzura natural muy marcada y una riqueza mineral que hace que el café sea increíblemente redondo y equilibrado.
Al ser un café tan equilibrado y sofisticado, destaca en cualquier método. Si lo preparas en cafetera espresso o superautomática, obtendrás una taza densa, con un cuerpo sedoso espectacular y un retrogusto dulce a caramelo. Si prefieres los métodos de filtro (V60, Chemex o cafetera americana de goteo), potenciarás al máximo su faceta más gourmet: aflorarán las delicadas notas florales a jazmín y la claridad de la mandarina.
Tiene una acidez cítrica brillante, pero es una acidez de alta calidad, no de la que molesta. En el café de especialidad, la acidez limpia el paladar y aporta frescura. En este Guatemala, está perfectamente equilibrada y compensada con las notas dulces de vainilla y caramelo, por lo que resulta una taza muy amable, fina y aterciopelada.
Para preservar su delicada fragancia a jazmín y sus notas frutales, siempre recomendamos comprarlo en grano y molerlo justo antes de prepararlo. El oxígeno es el mayor enemigo de los aromas del café de especialidad. No obstante, si no dispones de molinillo, podemos mólertelo con el punto exacto para el tipo de cafetera que utilices en casa para que lo disfrutes con la máxima frescura posible.