El mismo café puede salir redondo en una cafetera y plano o amargo en otra. Cada método extrae de otra manera y pide un tueste, una molienda y a veces un origen distinto, así que la culpa rara vez es solo del café. Esta guía te ayuda a elegir qué comprar si usas cafetera italiana, espresso, filtro o V60, superautomática o si te gusta el cold brew.
Si todavía no tienes claro qué método encaja con tu forma de tomar café, tienes también una guía para elegir el método de preparación. Aquí partimos de que ya tienes cafetera y queremos saber qué le va mejor.
En este artículo
Qué mirar antes de comprar
Cuatro cosas explican casi todo: la especie del café, el tueste, el origen y el proceso, y la molienda.
Arábica o robusta
El café arábica se asocia a un sabor más suave y complejo, con notas frutales y florales y una taza equilibrada. El robusta es más fuerte y terroso, de cuerpo denso y sabor más amargo, y tiene aproximadamente el doble de cafeína.
Tueste
El tueste define buena parte de lo que vas a notar en la taza.
- Los tuestes claros conservan más acidez y notas frutales.
- Los medios equilibran acidez y dulzura.
- Los oscuros dan un sabor más intenso y amargo, con más cuerpo y menos acidez.
Cuanto más profundo es el tueste, más cuerpo y menos acidez. Por eso el nivel que te conviene cambia con el método.
Origen y proceso
El origen cambia el sabor, y el proceso con el que se trata el grano también.
- Los cafés naturales, secados con la pulpa, suelen tener más dulzura y cuerpo.
- Los lavados dan tazas más limpias y con acidez más marcada.
- Los honey, con parte del mucílago, quedan entre uno y otro, con dulzura y equilibrio.
Como orientación, los cafés latinoamericanos, como los colombianos, suelen dar dulzura natural y un cuerpo equilibrado, con notas de frutos secos y chocolate. Los africanos, como los de Etiopía o Kenia, tienden a ser más afrutados y florales, con un final limpio.
La molienda
La molienda decide la velocidad a la que el agua extrae el café. Si es demasiado fina para el método, el café se sobreextrae y amarga. Si es demasiado gruesa, sale flojo y ácido. Se explica más abajo método por método, y en resumen es: fina para espresso, media-fina para italiana, media para filtro, gruesa para prensa francesa y cold brew.
Qué café elegir según tu cafetera
Cafetera italiana
La moka hace un café concentrado, con cuerpo y sabor intenso. Le va bien un tueste medio, con un perfil de chocolate, frutos secos o un ligero tostado. Es un método que premia a los cafés con estructura y cuerpo.
La molienda es la de italiana, media-fina. Si compras el café ya molido, elige uno molido para italiana: la extracción sale más uniforme. En grano tendrás más frescura y un sabor más intenso, siempre que lo muelas justo antes.
Para empezar, un café de Colombia, con caramelo, chocolate y frutas rojas, o un café de Brasil, de cuerpo redondo y notas de almendra y cacao, encajan con ese perfil.
Cafetera espresso
El espresso es una extracción corta y a presión que da una bebida concentrada con crema. Pide granos de tueste medio a intenso, que equilibran acidez y dulzura y aguantan bien la presión y el poco tiempo de contacto con el agua. Los naturales aportan una dulzura equilibrada que se agradece en este método.
La molienda es fina, para que el agua encuentre la resistencia justa. Como referencia, una presión de 9 bares, una extracción de entre 25 y 30 segundos y agua entre 90 y 96 °C. Si el café sale muy amargo, suele indicar una extracción demasiado larga. Si sale ácido y flojo, demasiado corta. Ajusta la molienda poco a poco y cambia solo una cosa cada vez.
Un café de Brasil o de Colombia suele funcionar bien. Con leche, el espresso admite desde un café con leche clásico hasta un flat white, y si quieres algo distinto, un affogato, con una bola de helado bañada en espresso caliente, o un espresso tonic.
Cafetera de filtro, goteo y V60
Aquí buscas una taza suave y limpia, con las notas bien separadas. El tueste claro o medio funciona mejor porque deja hablar a las notas frutales y florales. Los cafés lavados y los honey son una buena elección, y un café africano de perfil afrutado, como el Kenia AA Massaï (lavado, con notas de limón, té verde y flores, y vainilla y almendra de fondo), luce especialmente en este método.
La molienda es media: deja pasar el agua de forma uniforme y extrae bien sin atascar el filtro. Si es demasiado fina, la taza sale sobreextraída. En el V60, que da una taza clara y brillante, el control del vertido importa, y la preparación tarda en total entre 3 y 4 minutos. Necesitas un filtro de papel, una jarra para verter y, si puedes, una báscula. El papel de calidad ayuda a un sabor limpio, y el agua ha de estar caliente pero no hirviendo.
Cafetera superautomática
Estas máquinas muelen y preparan el café por ti, con ajustes de cantidad, intensidad y a veces temperatura. Lo habitual es usar café en grano, en una molienda que puedas ajustar. Un grano de tueste medio es una buena base, con sabores amplios que se adaptan a gustos diferentes. Puedes jugar con la molienda y con la cantidad hasta dar con el punto que te gusta.
El mantenimiento aquí cuenta más que en otros métodos: limpia la máquina con regularidad y según indique el fabricante, para que el café siga sabiendo bien.
Cold brew y prensa francesa
En el cold brew el café macera en agua fría durante 12 a 24 horas. El resultado es una bebida suave, dulce y de poca acidez, ideal en días calurosos, y se puede preparar con antelación y tener lista en la nevera. Funciona bien con cafés naturales, que realzan el dulzor, como el de Brasil.
Hace falta molienda gruesa: con tanto tiempo de contacto, un molido fino sacaría amargor. La prensa francesa, en la que el café reposa en agua caliente, usa también un molido grueso y deja notar el sabor original del grano. Para ambos, lo más cómodo es comprar en grano y moler en casa.
Con el cold brew se puede jugar: vainilla, chocolate o leche de coco o de almendra son combinaciones frescas.
Grano o molido
El café en grano conserva el aroma y la frescura más tiempo que el molido. Al moler, aumenta mucho la superficie expuesta al aire, y los compuestos que dan sabor se pierden antes. Por eso lo recomendable es moler justo antes de preparar.
Una referencia práctica de frescura: el grano está en su mejor momento entre unos días y unas 4 semanas después del tueste. Abierto, aguanta bien unas 4 a 6 semanas; molido, unas 2. Para espresso conviene dejar reposar el café unos días tras el tueste.
El molido tiene su ventaja: es cómodo y no necesitas molinillo. En Jícara Coffee tienes cada café en grano o molido para espresso, italiana o filtro, así que si no vas a moler en casa, elige la molienda que corresponda a tu cafetera. El grano da más margen: puedes cambiar de método sin cambiar de bolsa.
Si compras en grano, el molinillo importa. Uno de muelas da un tamaño de partícula más uniforme que uno de cuchillas, y la uniformidad se nota: una mezcla de gruesos desiguales produce una taza descompensada, con partes sobreextraídas y otras flojas. Los molinillos manuales suelen ser más económicos y dan control, y los eléctricos son más rápidos.
Agua, dosis y tiempos
El agua es casi toda la bebida, de modo que su calidad pesa. Es preferible agua filtrada, sin sabores raros. La temperatura de referencia está entre 90 y 96 °C, sin hervir. Si el agua está más fría, la infusión sale floja, y si está demasiado caliente, puede sobreextraer y amargar.
Como punto de partida, entre 15 y 18 gramos de café por cada 250 ml de agua. Pesa el café y el agua con una báscula, porque así puedes repetir lo que te gustó y corregir con criterio. Después, ajusta a tu gusto: más café para más cuerpo e intensidad, menos para una taza más ligera.
Resumen de tiempos orientativos: espresso, 25 a 30 segundos; V60, 3 a 4 minutos; cold brew, 12 a 24 horas.
Cuidar el café y la cafetera
Limpiar el equipo influye mucho en el sabor. Los aceites y los restos de café se acumulan en cafeteras y molinillos y acaban en la taza. Una pauta sencilla:
- Si la usas a diario, aclara las piezas después de cada uso y haz una limpieza a fondo una vez por semana.
- Si la usas poco, límpiala antes de cada uso.
- Limpia filtros y jarras tras cada preparación y desmonta el molinillo de vez en cuando para quitar los aceites.
- Para residuos persistentes sirven el agua caliente con bicarbonato o el vinagre, aclarando bien después. En una superautomática, limpia solo como indique el fabricante.
Guarda el café en un recipiente hermético, en un lugar fresco y oscuro. El aire, la humedad, la luz y el calor son los enemigos del aroma, y es mejor no dejar el paquete abierto.
Café descafeinado
Si tomas café a todas horas, un descafeinado permite seguir disfrutando del sabor con muy poca cafeína. El descafeinado de Jícara Coffee es un Colombia Huila con proceso Swiss Water®, sin disolventes químicos, y se prepara igual que cualquier otro café con tu método.
Prueba y ajusta
Cambiar una sola variable cada vez, la molienda, la dosis o el tiempo, es la forma más rápida de encontrar tu taza. Si algo no te convence, ajusta primero la molienda, que es la que más se nota. Y ten en cuenta que cada cafetera tiene sus manías: lo que funciona en la de un amigo puede no servirte a ti.
Si buscas por dónde empezar, en la tienda de café de origen tienes opciones para cada método, tostadas cada semana en Extremadura.