Una plaga o una enfermedad no controlada reduce la cosecha y baja la calidad del grano. En el cafeto, las más conocidas son la broca, un insecto, y la roya, un hongo, junto con el mal rosado, la gotera (u ojo de gallo) y la llaga macana. Este artículo explica cómo reconocerlas, qué factores las favorecen y qué se puede hacer para prevenirlas y controlarlas, con y sin productos químicos.
En este artículo
Por qué importa el manejo sanitario del cafetal
Las plagas y las enfermedades pueden hacer que la planta rinda menos, que el grano salga peor y que el productor pierda dinero. Hay casos graves en los que muere la planta, una pérdida que no se recupera y obliga a invertir de nuevo para renovar el cafetal.
Tres cosas determinan lo vulnerable que es un cafetal:
- La genética: algunas variedades son más sensibles que otras a ciertas enfermedades, y el mejoramiento genético busca variedades más resistentes.
- El ambiente: la humedad, la temperatura, las lluvias, las sequías y los cambios bruscos de temperatura influyen en la salud de la planta.
- El manejo: la poda, la ventilación, la nutrición y la fertilización cambian la resistencia de los cafetos.
Las principales plagas
La broca del café
La broca es un insecto pequeño y oscuro que se alimenta del grano. Pasa por varias etapas, desde la puesta de huevos hasta la salida de los adultos. La humedad y la temperatura favorecen su desarrollo y por eso prolifera en ciertas zonas cafeteras. Para frenarla se recurre a la poda adecuada de los cafetos, a trampas y al uso de insecticidas específicos en los momentos concretos del ciclo de la plaga.
Otros insectos
Además de la broca hay otros insectos que dañan el cultivo. Dejan perforaciones en los granos, deforman las hojas y quitan vigor a las plantas. Se previenen con un cultivo limpio y una vigilancia constante, y si hace falta se usan insecticidas de forma controlada.
Las enfermedades más frecuentes
Roya del cafeto
Es la más conocida. La causa un hongo, Hemileia vastatrix, y se propaga con facilidad: las esporas viajan con el viento y la lluvia. Los primeros síntomas son manchas amarillas en las hojas, que después pueden volverse rojizas o naranjas y acabar en pústulas naranjas. Puede provocar la caída de las hojas, lo que resta capacidad de fotosíntesis a la planta y reduce la cosecha.
La favorecen el calor y la humedad, el exceso de sombra y los cafetales con poca aireación. Para limitarla:
- Podas sanitarias que eliminen hojas y ramas infectadas.
- Una buena circulación del aire y menos sombra.
- Fungicidas aplicados en el momento oportuno.
- Variedades resistentes, una estrategia eficaz a largo plazo.
Mal rosado
Se reconoce por una coloración rosada en la planta y aparece sobre todo con humedad alta, poca luz y poca ventilación. Se dispersa con las lluvias y la humedad del ambiente. Se controla podando las ramas afectadas, aplicando fungicidas específicos según las indicaciones del producto y cuidando la fertilización de las plantas.
Gotera u ojo de gallo
La produce un hongo que deja manchas circulares y pardas en hojas y frutos. Debilita a la planta, y si no se controla a tiempo afecta a la producción, porque las hojas dañadas pueden caer antes de tiempo. Hay que aplicar fungicidas específicos para que no pase a las plantas vecinas, vigilar la plantación de forma continua y mantener una buena nutrición.
Llaga macana
La causa un hongo que provoca lesiones oscuras, necróticas, en los tejidos de la planta. Se extienden rápido si no se controlan y las plantas debilitadas sufren más daño. Se retiran las partes infectadas para que no se propague, se emplean fungicidas específicos y se cuida la humedad del suelo.
Cómo se previene y se controla
Ningún método resuelve todo por sí solo. Los productores combinan varios, el llamado manejo integrado.
Prácticas de cultivo
Son la base. Una poda regular da forma a la planta y deja pasar el aire y la luz, lo que baja la humedad. La poda de formación estructura el cafeto y quita ramas muertas o enfermas, y la poda sanitaria retira lo que está afectado por plagas o enfermedades. A eso se suman retirar restos de poda y frutos enfermos, mantener limpio el cultivo, fertilizar bien, regar de forma adecuada y vigilar las malezas.
Control biológico
Consiste en introducir organismos beneficiosos que controlen las plagas y en usar microorganismos útiles en el suelo para combatir patógenos. Reduce la necesidad de tratamientos químicos y puede combinarse con otros métodos.
Control químico
Los fungicidas e insecticidas específicos tienen su lugar, aplicados en el momento oportuno y siguiendo las indicaciones de cada producto. Conviene tener en cuenta sus efectos ambientales y para la salud de quien los aplica, y consultar a un técnico antes de usarlos.
Tratamientos naturales y cultivo orgánico
Quien cultiva en orgánico evita los productos químicos de síntesis y se apoya en alternativas más respetuosas con el medio ambiente:
- Los fungicidas a base de cobre, que se aplican sobre las hojas y se usan contra la roya.
- El caldo sulfocálcico, otro tratamiento natural empleado contra la roya y otras enfermedades.
- Los productos botánicos y los aceites esenciales, con propiedades fungicidas y bactericidas, que pueden ayudar a prevenir y controlar enfermedades.
- Los extractos vegetales, una alternativa a los productos de síntesis contra las plagas.
- Los abonos orgánicos y las técnicas agroecológicas, como diversificar el cultivo, que favorecen un ecosistema equilibrado.
Los fungicidas sintéticos no son tratamientos naturales. El reto del cultivo orgánico es llevar un control riguroso de plagas y enfermedades sin pesticidas químicos.
Vigilar para actuar a tiempo
Una enfermedad detectada pronto se frena con menos esfuerzo. La inspección visual de hojas y frutos permite ver los cambios de aspecto que avisan de un problema, y lo ideal es mirar los cafetos con frecuencia, incluso a diario. Si algo no cuadra, se actúa cuanto antes. Los sensores y los drones facilitan la vigilancia de plantaciones grandes, y algunos programas de gestión agrícola ayudan a seguir las enfermedades y a organizar el control. También sirven las guías de diagnóstico, y formar equipos que sepan detectar brotes rápido.
Qué cambia en la taza
La roya y otras enfermedades debilitan la planta y reducen la cosecha, y eso acaba notándose en la calidad del grano. Cuando el grano sale peor, el café ya tostado y preparado puede cambiar en sabor, aroma y cuerpo.
Del cafetal a la taza
Un cafetal sano es el primer paso hacia un café de calidad. Si quieres ver cómo acaba ese trabajo, mira los cafés en grano que tostamos cada semana en Extremadura.