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Descubre la elegancia legendaria de Yirgacheffe con esta taza extraordinaria, marcada por un inconfundible aroma floral y destellos cítricos muy dulces. Su textura cremosa y su refinado final a cacao deleitarán a los paladares más sibaritas desde el primer sorbo.
Viajar al origen de todo tiene un sabor irrepetible. Yirgacheffe, en las altas montañas de Etiopía, es la cuna mundial del café arábica, y este lote excepcional es su máxima expresión: una taza deslumbrante, vibrante y tan perfumada que transformará tu forma de entender y disfrutar el café.
Olvídate del café denso, amargo o plano. Preparar este Etiopía es desatar una auténtica sinfonía aromática. Una danza elegante donde el perfume floral del jazmín y la frescura dulce de la mandarina se funden de forma inesperada con el abrazo profundo del chocolate oscuro. Una experiencia refinada, sumamente cremosa y absolutamente inolvidable.
Etiopía es el país donde nació el café, y Yirgacheffe es su región estrella. Aquí crecen variedades autóctonas antiquísimas que no se encuentran en ningún otro lugar del planeta. Esto le otorga a sus cafés un perfil único en el mundo, caracterizado por una limpieza extraordinaria, aromas florales y una complejidad imposible de imitar en otras latitudes.
A diferencia de los cafés comerciales que solo saben a «tostado», un buen café etíope de altura conserva los aceites esenciales de la flor del cafeto y su entorno natural. Al beberlo, percibirás aromas elegantes y sutiles que recuerdan al jazmín o la flor de azahar, haciéndolo una bebida fina, aromática y muy sofisticada, casi con la delicadeza de un té premium.
Para nada. En el mundo del café gourmet, una acidez brillante es sinónimo de frescura y altísima calidad. En este caso, recuerda al dulzor jugoso de una mandarina madura. Es una acidez que limpia el paladar, resalta los demás sabores y le da «chispa» a la taza, sin resultar en absoluto agria ni pesada para el estómago.
Este café es el sueño de los amantes del filtro (V60, Chemex, cafetera americana), ya que estos métodos extraen toda su claridad, su perfume a jazmín y su lado más afrutado. Sin embargo, si lo preparas en máquina espresso o en cafetera italiana, su textura cremosa y sus notas de chocolate oscuro tomarán el protagonismo, ofreciendo un trago intenso y muy dulce.
La Specialty Coffee Association (SCA) evalúa a ciegas los cafés sobre una escala de 100. A partir de 80, ya se considera café de especialidad. Llegar a 86 puntos es un logro reservado solo para lotes extraordinarios. Significa que los catadores internacionales han certificado que tiene un balance perfecto, un dulzor excepcional y una calidad impecable.