15,20 €
Nacido en las brumosas montañas de Jinotega, este café te envuelve con su profundo aroma a chocolate negro y caramelo. Una taza sedosa y reconfortante, coronada por un sutil dulzor frutal que transformará tu ritual diario.
Hay cafés que te despiertan y cafés que te abrazan. Cultivado en las frondosas y altas montañas de Jinotega, la gran capital cafetalera de Nicaragua, este Colibrí Azul es un auténtico santuario de sabor. Su perfil es un homenaje a la tierra fértil centroamericana, ofreciendo una taza redonda, reconfortante y extraordinariamente limpia.
Imagina el aroma del cacao puro y el caramelo fundiéndose en tu taza, interrumpido sutilmente por un destello dulce y jugoso que recuerda al melocotón maduro. Gracias a su meticuloso proceso lavado, cada sorbo es un viaje sensorial que acaricia el paladar con una cremosidad inigualable, dejando un recuerdo suave, prolongado y feliz.
Este café de Nicaragua viene de Jinotega y es de proceso lavado. En taza manda el cacao con caramelo, y entre ellos aparece un toque de melocotón maduro que da frescura sin hacerlo ácido. La acidez es media, y el cuerpo, cremoso y sedoso.
Tiene un carácter clásico, con chocolate de fondo y un matiz de fruta que evita que resulte plano. Va bien si quieres algo reconfortante con un detalle distinto.
Si te gusta este café, prueba también el café de Brasil, con más cacao y avellana y menos fruta, o el café de Perú, que comparte el chocolate y el caramelo.
Para repasar las diferencias entre países, tienes nuestra guía.
En absoluto. En el café de especialidad, cuando hablamos de «chocolate negro» o «cacao», nos referimos a esa nota profunda, cálida y aromática del cacao puro, no al amargor desagradable de los cafés industriales quemados. Además, en este origen nicaragüense, ese fondo a cacao está perfectamente endulzado por las notas a caramelo y fruta madura.
La acidez en un buen café es lo que le da «vida» y evita que el sabor sea plano o aburrido. En este Nicaragua, la acidez es muy suave y redonda (similar a la de un melocotón maduro), lo que lo convierte en un café muy fácil de beber, nada agresivo y que sienta fenomenal al estómago.
A Jinotega se la conoce como la «Ciudad de las Brumas». Su clima montañoso, envuelto en una suave niebla, combinado con altitudes de hasta 1.650 metros y suelos volcánicos riquísimos, crea un microclima perfecto. Esto permite que las cerezas de café maduren muy lentamente, concentrando al máximo sus azúcares naturales y aceites esenciales.
Es un café verdaderamente todoterreno. Si utilizas una cafetera superautomática, una italiana o una máquina espresso, vas a potenciar su cuerpo cremoso y sus notas más dulces a caramelo y chocolate. Si decides prepararlo en métodos de goteo o filtro, notarás cómo aflora esa deliciosa y sutil fragancia a melocotón.
Son distintas ramas del árbol genético del café arábica de alta calidad. Al combinar la dulzura clásica del Bourbon con la acidez brillante del Caturra y la consistencia del Catuaí, los caficultores logran una taza final mucho más compleja, completa y equilibrada que si utilizaran una sola variedad.
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